Este proyecto se llevó a cabo durante la pandemia con el propósito principal de dotar de una estructura funcional a una parada de bus inexistente en Santa Ana. A través de talleres colaborativos con actores gubernamentales, artistas, arquitectos y la comunidad local, identificamos oportunidades para mejorar la movilidad vehicular y peatonal en el área de intervención.
Como resultado de este proceso, se extendió el área caminable y se repensó parte de la calle, permitiendo que el bus maniobrara sin impactar una tubería existente. Además, se implementó el arte como un elemento fundamental del proyecto, fortaleciendo el sentido de apropiación comunitaria.
La implementación incluyó jornadas de construcción y pintura con la comunidad que transformaron el espacio público en un entorno más seguro y funcional, demostrando cómo la colaboración intersectorial puede mejorar la movilidad urbana incluso en contextos complejos como la pandemia.




